Tampoco fue para tanto ... tal vez fuera el ají que aderezaba el ceviche de la mujer; tal vez la "picantona" salsa de los caracoles de la madre; quizás cualquier otra especia presente en el embutido final del almuerzo ... lo cierto es que, el que se presumía como tranquilo partido frente a un conocido rival, comenzó algo más caliente de lo habitual.
Fue así que una intrascendente jugada ( por un quítame allá esas pajas ), enzarzó a nuestro "bondadoso" ( hay quien dice que transformado por lo "peloteros" peruanos ) en inusual gresca, que a la postre supondría la inexplicable suspensión del encuentro.
No justificando en ningún caso la acción, sirva decir que el tumulto se ve precedido de patada "por la espalda" del rival ( notar que el mismo salió cojeando lesionado tras propinarla ), enganchados por el cuello tras la mencionada acción. Observado el momento desde el banco, y a modo de evitar que la "cosa fuera a mayores", varios de los compañeros de equipo acudieron a separar a "la pareja de baile"
Estupefactos, desconcertados, incrédulos ... asistimos a la suspensión por parte del colegiado ( habiendo transcurrido sólo unos 15 minutos de juego ), motivada según reza su acta por ¿¿invasión de la cancha?? Cuestión que, vista nuestra trayectoria a lo largo de muchos años, y ante la favorable comparativa frente a consabidos broncos rivales existente en la competición, hace pensar que fuera tal vez "el trencilla" quien se viera afectado en su digestión ..... que se tomó algo, vamos!

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