La átona trayectoria de recientes pasajes de la liga en curso pareció haber tocado a su fin. Así, cual tragedia griega, la escuadra experimentó su particular catarsis colectiva; purificación corporal, mental y espiritual, que culminó en anhelado y liberador triunfo conseguido.
Pasado el "malfario", vaciado "la enfermería", el EQUIPO volvió a la senda de otrora habituales gestas deportivas; garra y pundonor, no exentas de calidad ( celebrar la decisiva reaparición de CAVIAR ROVIRA ), señas de identidad que el grupo se afanó en rescatar de su olvidado "tarro de las esencias".
Comandados por polivalente Richar ( haciendo las veces de arquero y cierre organizador ); espoleados por desequilibrante Rafeta ( comprometido, jugando "infiltrado" ); iluminados por determinante Juan ( inspirado "killer" ); sustentados por generoso esfuerzo ( por fin volvió el orden y la presión ) de un More & Diablo, completando la implicada alineación.
Gratificante fuere emular en futuras fechas ( y aunque el tanteador no favoreciere ), excitante guión puesto en escena el pasado acto de nuestro "teatro de los sueños"

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