Aunque la calidad "evidentemente" se nos da por supuesta, demostrado queda en el mundo del deporte profesional que ésta en muchos casos no es suficiente para llegar a buen puerto; y como en nuestras conocidas épicas "batallas" pasadas quedó plasmado, cuando el equipo se conjura cual guerreros de Las Termópilas ( juntos, sacrificados y bien arropados ) terminamos retomando la senda del triunfo.Y así fue como gracias a una buena presión desde el inicio, mantenida esta vez sin lagunas a lo largo del encuentro ( salvo un par de acciones resultas con buen acierto por el cancerbero ), y a pesar de las numerosas ocasiones en que se perdonó ante el marco contrario, el equipo encandiló nuevamente a su afición.
Eso sí, el derroche físico pareció pasar factura ( o sería la fiesta de la noche anterior ), saliendo extrañamente el equipo "derrotado" por el tabernero, que tumbó al grupo en el tercer tiempo.
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